El procedimiento monitorio, una vía rápida y ágil para la reclamación de deudas

La morosidad es un problema que afecta a organizaciones, comunidades de vecinos y, obviamente, empresas. Por suerte, debe saber que hay distintos mecanismos para obligar a los deudores a pagar. En este artículo vamos a profundizar en uno de ellos: el procedimiento monitorio. Para ello, le explicaremos en qué consiste, cómo funciona y de qué forma puede activarlo.

¿Qué es el procedimiento monitorio?

Básicamente, se trata de una reclamación de cantidades de naturaleza civil. De esta manera, se exige el pago de una determinada suma de dinero en un entorno judicial. Es un paso previo al juicio que tiene como finalidad agilizar uno de los trámites más comunes hoy en día.

Claro está que la apertura de dicho proceso ha de estar fundamentada. Es decir, tendrá que disponer de medios adecuados para demostrar la existencia de la deuda. Así, el juzgado la considerará como verdadera y obligará al moroso a abonarla. Este, por su parte, puede actuar de tres maneras:

  • Reconocer la existencia de la deuda y liquidarla.
  • Desobedecer la demanda y negarse a pagar (o no dar respuesta).
  • Oponerse a su postura y exponer argumentos para ello.

Respecto a su base legal, está contemplado en la Ley de Enjuiciamiento Civil. Este mismo texto señala que «Ley confía en que […] tenga protección rápida y eficaz el crédito dinerario líquido de muchos justiciables». ¿Qué significa esto? Que el objetivo de su existencia —al igual que en otros países— es contribuir a una economía justa.

¿En qué puede ayudarle el procedimiento monitorio?

Para que comprenda la utilidad de este mecanismo, es necesario analizar la vía tradicional de reclamación de cantidad. De este modo, se distinguen dos procesos diferentes que se han de seguir:

  • Proceso declarativo. Se expone la cuantía adeudada para que el tribunal compruebe su existencia y cuantía.
  • Proceso ejecutivo. Se definen medios de liquidar los impagos para que el demandante reciba su dinero.

La eficacia del proceso monitorio radica principalmente en la posibilidad de simplificar la vía anterior. En este sentido, funciona como una advertencia al deudor de nuestras intenciones de llevarle a juicio. Generalmente, el proceso finaliza con el pago del dinero, aunque hay ocasiones en las que es necesario acudir al tribunal.

Requisitos para activar este mecanismo

Generalmente, los tribunales no exponen demasiados requisitos para la activación de esta vía. Lo más importante es que el endeudamiento obedezca a los siguientes criterios:

  • Obligación. Deben existir medios (contratos, facturas, etc.) que exijan el pago por parte del deudor.
  • Caducidad. El plazo para liquidarla tiene que haber finalizado con anterioridad.
  • Naturaleza. La deuda ha de ser eminentemente dineraria.
  • Liquidez. Es necesario que conste de una cantidad determinada de dinero (que pueda ser cuantificada).
  • Determinación. La cuantía será fija y estará expuesta documentalmente.

En cualquier caso, la deuda obedecerá a los cinco criterios anteriores para poder ser liquidada forzosamente mediante este proceso. Por otro lado, no se distingue una cantidad mínima de dinero que se deba requerir. No obstante, el motivo XIX de la Ley de Enjuiciamiento Civil pone el foco en «profesionales y empresarios medianos y pequeños».

¿Cómo se demuestra la existencia de una deuda?

Tal y como se podrá imaginar, es indispensable demostrar la existencia de una deuda. Del mismo modo, se debe exponer claramente la cantidad que integra para que el juzgado pueda reclamársela al moroso. Para ello, tiene varios documentos que le ayudarán a dar solidez a su postura:

  • Facturas, abonarés o albaranes de entrega.
  • Notificaciones y advertencias de impago.
  • Cualquier otro documento firmado por el deudor de naturaleza similar.

Una vez que haya formado una cartera documental, es momento de presentarla en el juzgado. Después, su solicitud se tomará por duplicado para que el demandado también disponga de una copia. Hay que tener en cuenta que, si la cuantía reclamada excede los 2000 euros, es obligatorio disponer de un procurador y un abogado.

Posteriormente, solo debe esperar 20 días para recibir una resolución. En caso de que no responda o que se oponga, se abrirá inmediatamente un proceso declarativo y, por lo tanto, ambas partes irán a juicio para que el juez dicte sentencia. Si usted recibe la razón, el tribunal puede embargar bienes al deudor para satisfacer la cuantía pendiente de pago.

Solo queda aclarar un último aspecto: si el demandado se opone, hay dos formas de acudir a juicio:

  • En caso de que la cuantía supere los 6000 €, mediante juicio ordinario.
  • Para reclamaciones inferiores, a través de un juicio verbal.

En definitiva, el procedimiento monitorio es fundamental para que su empresa no sufra pérdidas de liquidez por impagos. Recuerde la importancia de contar con apoyo jurídico ante cualquier mecanismo de este tipo. En ocasiones, esta es la única forma de hacer valer su postura y defender los intereses de su negocio. En Trámites Fáciles Santander asumimos su representación o la de su compañía. Para más información, contáctenos. ¡Apueste por profesionales!

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